“MIENTRAS LOS JUBILADOS COBRAN UNA MISERIA A ESCONDIDAS SE LE OTORGABA DOBLE BENEFICIO PREVISIONAL A CRISTINA”




En una nota con Grupo La Provincia, el diputado nacional por la provincia de Buenos Aires en Juntos por el Cambio, Alberto Asseff, manifestó su opinión respecto a la media sanción que obtuvieron el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en Diputados, y la nueva fórmula de movilidad jubilatoria, en el Senado.

 

¿Cómo votó el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que obtuvo media sanción en Diputados?

 

Mi voto tuvo una inspiración múltiple, polifacética, prescindiendo de los credos religiosos porque no quería introducirlos en la cuestión civil que estábamos tratando, que era si se habilita o no la interrupción voluntaria del embarazo hasta determinada semana de gestación, en este caso la semana 14. Hay cuestiones éticas, éticas morales, constitucionales, biológicas e incluso geopolíticas.

 

En el plano ético, el ser humano que está en gestación no es descartable, la cultura del descarte es ominosa, odiosa y no vamos a aplicarla en el siglo 21 en nombre del progreso, que significa abrogar la cultura del descarte y sin embargo nos traen un proyecto que la pone de nuevo en vigencia.

 

Éticamente es desechable, impugnable y perverso lo que significa descartar un ser humano, desde el punto de vista constitucional o legal, la Constitución incorpora en el artículo 75 inciso 22, que la Convención Internacional del Niño que celebró la República Argentina y que el Congreso Nacional aprobó por ley hace más de 15 años, establece clara e inequívocamente que el ser humano inicia su vida desde su concepción.

 

 

Desde el punto de vista biológico, concepción es fecundación, la unión de espermatozoide con el óvulo, que da lugar al embrión, y ese es el origen de la vida.

 

Habría que agregar que el Código Civil sancionado en 2014 en su artículo 19, es manifiestamente claro también, diciendo que la vida comienza desde la concepción.

 

Respecto el punto de vista geopolítico, Domingo Faustino Sarmiento dijo hace 170 años que el soñaba con una Argentina de 100 millones de habitantes, obviamente –esto lo agrego yo– bien distribuidos, no en el Amba. Y resulta que 170 años después, ese es un objetivo pendiente, y cómo vamos a lograrlo disminuyendo la natalidad o aumentándola, como por ejemplo lo planteó el plan trienal 1974 a 1977 que inspiró y llevó adelante el general Juan Domingo Perón en su tercera presidencia, que planteaba precisamente incrementar la natalidad.

 

Es decir, que todos los que han tenido una idea de futuro no prevén una Argentina despoblada, no prevén un control o una disminución de la natalidad, hay que aumentarla. Tampoco podemos promover el nacimiento de seres que en definitiva van a hacer engrosar la pobreza.

 

 

La idea general que uno plantea es un país de 100 millones de habitantes prósperos, esto es en el contexto de un programa de prosperidad para la Nación, que implica adoptar medidas que tienen que ver con el aliento a la inversión, que es la generadora de empleo y de trabajo, porque el único generador de prosperidad y riqueza siempre ha sido, es y será el trabajo, que no se produce de manera espontánea sino a partir de que actúe el otro factor que es el capital, que se invierte plausiblemente para generar actividad.

 

En paralelo, en el Senado se le dio media sanción al nuevo proyecto de movilidad jubilatoria, que ahora será tratado en Diputados, ¿usted qué opinión tiene al respecto?

 

Esa iniciativa demuestra hipocresía de parte del oficialismo, porque ellos cuando el presidente Mauricio Macri intentó modificar la fórmula de movilidad previsional a partir de un componente con la inflación como un factor decisivo, pensando que iba a bajar y por lo tanto el costo fiscal no se iba a ver incrementado, hubo 14 toneladas de piedra contra el Congreso, casi le arrebatan la silla al presidente de la Cámara, que incluso tuvo que defenderse casi a los puñetazos. El oficialismo actual, en ese momento oposición, quiso impedir que se continuara la sesión.

 

Ahora que la inflación está desgraciadamente anclada en la Argentina, parecería que no la podemos combatir, han determinado que hay que sacar de la fórmula la inflación, porque esa manera le arrebatan a los jubilados un porcentual muy grande de su jubilación que le corresponde si se incrementa periódicamente a partir del parámetro inflacionario.

 

 

Mi opinión es que el sistema previsional requiere una solución de fondo, pero no pasa por haberes miserables para los jubilados sino por combatir el trabajo en negro, no registrado, porque si aportará el 40 por ciento de trabajadores que hoy no está registrado, tendríamos un saneamiento del sistema previsional que permitiría genuinamente aumentar los haberes, sin que eso signifique un incremento del gasto público.

 

Pero no se toma el toro por las astas, no se avanza sobre el trabajo no registrado, entre otras cosas porque son tan altos los impuestos laborales que ya el gobierno descarta que sea una meta posible, porque todos los empresarios pequeños saben que contratar en estas condiciones un trabajador registrado, es prácticamente imposibilitar el plan de negocios de la empresa, hacerla inviable.

 

Justamente lo que hay que hacer es allanar, que las cosas se pongan en blanco en todo sentido, bajando impuestos laborales, facilitando la registración del trabajador, entre otras cosas, y entonces vamos a tener un sistema previsional saneado, porque van a haber muchos más aportantes